Van mejorando los movimientos corporales (porque van mejorando poco a poco la velocidad, la fuerza y la resistencia) y para seguir desarrollándolos no nos limitaremos a un único deporte; el niño o niña habrá de tener tantas experiencias motrices como sea posible y probar todos los juegos y deportes que pueda. Debemos tener en cuenta que las habilidades se transfieren de un deporte a otro.
Lateralidad. La niña o el niño tiene que llevar a cabo actividades que le permitan ejercitar todo tipo de lanzamientos, pases, recepciones, etc. El niño o la niña deberá descubrir por sí mismo cuál es su lado bueno (en las diferentes actividades, pedir a los niños que utilicen su mano o pierna hábil o inhábil pero no la izquierda o la derecha porque para algunos, su extremidad hábil puede ser la derecha pero para otros u otras la izquierda).
Pueden hacerse todo tipo de ejercicios para trabajar el equilibrio y la coordinación; saltos de todo tipo, malabares, trepar, puntería, utilizar cualquier material, diferentes tipos de deportes de lucha o cualquier otro deporte o juego.
Los niños y niñas van desarrollando la capacidad para mantener el esfuerzo y aprendiendo a autorregularse, pero aún así la monitora o monitor habrá de estar pendiente para detectar el cansancio, colocándolos de portero o portera, mandándoles beber agua, etc.
Los niños y niñas actúan con ganas en la mayoría de juegos y, por esa razón, para que se mantengan activos, evitaremos en la medida de lo posible las filas y los grandes grupos, para que la niña o niño esté el máximo tiempo en movimiento y jugando.
Los niños o niñas empiezan a interiorizar las normas, por ello habrán de ser muy simples y fáciles. Tomar el tiempo que sea necesario para explicarlos para no tener que hacerlo otra vez. Ir introduciendo las normas de deportes concretos poco a poco, comenzando por los más fáciles y avanzando hacia los más complejos. Para interiorizar éstas más fácilmente pueden introducirse normas de ese deporte en diferentes juegos (para el balonmano, por ejemplo, jugando a pillar no se puede entrar en según qué zonas, el que entre o la que entre la para).
Para trabajar los problemas de orientación puede ejercitarse gran variedad de ejercicios, introduciendo normas en diversos juegos, puede ejercitarse la percepción espacio-temporal sin darse cuenta (por ejemplo: mediante el juego de los 10 pases aprenden a desmarcarse en el espacio y a defender y si se les concede un minuto para conseguir un punto también trabajan la percepción temporal). Variables para ejercitarlos: número de pases, espacios prohibidos, espacio por el que es obligatorio pasar, el mismo o misma no puede meter gol, que todos o todas toquen el balón, diferentes tipos de portería (meterla en un aro, tocar el cono, pasarla por debajo del banco...), que diferentes personas den 4 pases a la misma persona para marcar gol, colocar zonas en el campo, ampliar o reducir el campo...
El niño o niña en esta etapa es egocéntrico o egocéntrica, lo cual nos lleva a trabajar en dos direcciones: por una parte, el niño o niña es egocéntrico o egocéntrica y se preocupa fundamentalmente de sí mismo y de sus acciones; debido a eso, es una época adecuada para trabajar las habilidades psicomotrices (coordinación, equilibrio.); para ello, podemos organizar circuitos diferentes en los que figuren ejercicios de todo tipo. Por otra parte, la niña o niño debe comenzar a socializarse y ha de ver y aprender que en los juegos y deportes no está sola o solo. Por ello hay que fomentar la interacción. Para ello pueden establecerse normas diferentes en deportes y juegos; número de pases, que todos o todas tengan que tocar el balón, que todos o todas deban meter gol...
Para conseguir la atención de los niños o niñas, el primer paso es que los niños o niñas se coloquen en el suelo alrededor de la monitora o el monitor y en silencio. A continuación, hay que dar una explicación clara y tan corta como sea posible, haciendo preguntas sobre el juego a los niños o niñas, obligándolos así a permanecer atentos o atentas.
Los niños o niñas muestran respeto hacia la persona adulta y, por esa razón, las acciones del monitor o monitora son referentes para ellos y ellas. Hay que tratar a todos los niños o niñas de la misma forma, hablar bien, tratar a las niñas o niños con respeto...
Los niños o niñas tienen un carácter alegre, son muy activos y activas y siempre tienen ganas de jugar. Plantear los juegos adecuados para que los niños o niñas no estén quietos. Evitar las filas, hacer grupos pequeños, cambiar de juego cuando se aburran.