Tomando como base los cuatro puntos de partida anteriores, pasamos a desarrollar cuál debe ser la labor de la monitora o monitor. Así, en resumen, el entrenador o entrenadora de equipos de balonmano de niños o niñas tendrá que cumplir las siguientes funciones:
- Percibir y analizar las características y comportamientos del niño o la niña.
- Mediante el empleo de los fundamentos operacionales de Bayer, preparar los logros y aspectos a trabajar de nuestra deportista o nuestro deportista.
- Plantear numerosas situaciones de juego diferentes dejando a los niños y niñas la responsabilidad de solucionarlos. De este modo, conseguiremos tener en cuenta todos los procesos intelectuales de la acción táctica y la formación integral de la niña o el niño.
- Para plantear las situaciones de juego o situaciones balonmanísticas, mediante la variación de los elementos de juego conseguiremos trabajar nuestros objetivos.
- Puede plantearse cualquier situación de juego, pero una vez entendido el concepto de transferencia y comprobada la clasificación de los deportes, deberíamos tratar de plantear situaciones sociomotoras que incluyan la competencia y la cooperación. Es decir, llevar a cabo situaciones de juego y deportivas con una estructura similar a la del balonmano.
- Hemos de establecer plazos para nuestros objetivos. No es posible realizar el mismo trabajo con un equipo de benjamines o de infantiles.
- Cumplir y fomentar los hábitos de higiene (ducha, equipación deportiva adecuada...)
- Tener comportamientos que acompañan al hecho de ser entrenador o entrenadora deportivo (puntualidad, no fumar en horas de entrenamiento, utilizar un lenguaje adecuado, mantener una relación de respeto cono todos los niños y niñas...)
- Contar con la capacidad técnica adecuada para llevar a cabo las sesiones (sesiones bien estructuradas, preparadas de antemano, dinámicas...).
- Tener capacidad de motivación (para implicar a las niñas y niños, para que sigan practicando deportes...)