Es normal que en esta categoría las niñas tengan algunas capacidades más desarrolladas.
Por tratarse del umbral de la pubertad, pueden aparecer algunas señales de madurez sexual y aparece la vergüenza entre chicos y chicas.
Los niños o niñas tienen desarrollada la lateralidad, y ya deberían saber cuál es su mano y pierna hábil.
Se notan los beneficios de las capacidades motrices, y las niñas o niños tienen el equilibrio y la coordinación más desarrollados.
Son capaces de mantener el esfuerzo y se autorregulan solos o solas. Cuando se cansan, paran.
Aunque se reduce algo la flexibilidad muscular, aún no es necesario trabajar específicamente la flexibilidad (puede ejercitarse de vez en cuando para adquirir el hábito).
Tienen pensamiento operacional, es decir, son capaces de producir pensamiento basado en la abstracción.
Tienen desarrollada la comprensión del espacio y el tiempo, es decir, puede cambiar el punto de vista de los objetos y los cuerpos y es capaz de representar su cuerpo en movimiento.
Como interiorizan rápidamente las normas, pueden introducirse variantes y normas nuevas en los juegos.
Tienen capacidad de crítica, es decir, son capaces de evaluar sus propias acciones.
Buscan soluciones de movimiento en los problemas que presentan los juegos.
A Nivel Táctico: El monitor o monitora puede explicar cualquier cosa sobre la táctica al niño o niña.
A Nivel Técnico: La monitora o monitor puede profundizar en el gesto técnico para mejorarlo.
Abandonan el egocentrismo y el equipo cobra una gran relevancia. Por ello, se trata de una etapa adecuada para trabajar la interacción y la cooperación.
Tienen dificultades para mantener la atención, en consecuencia hay que ofrecer explicaciones breves y claras.
Comienza el sentimiento de intimidad, por lo que hay que respetar la intimidad del niño o niña. El trabajo del monitor o monitora es importante en este aspecto.
Se inicia la autoestima y por ello la monitora o monitor habrá de colaborar en el desarrollo de la autoestima de cada niño o niña, analizando y trabajando los puntos fuertes y débiles de cada uno.
El compañerismo es un valor que hay que trabajar mucho dentro del equipo, ya que sin él no podrá funcionar. Además la niña o niño valora especialmente el equipo y la imagen que tiene sobre el equipo. Por ello el trabajo del monitor o monitora es muy importante en este aspecto.
Los niños o niñas son autónomos, por lo tanto no hay que andar tras ellos o ellas para decirles cómo hay que hacer las cosas, comenzarán motu propio y si tienen algún problema preguntarán a la monitora o monitor.