Los objetivos que trabajemos con los alevines o las alevines
serán una continuación de los trabajados con los benjamines o las benjamines. En esta
categoría, continúan con la diversidad deportiva, cambian las características
pero a pesar de todos los objetivos generales seguirán siendo los mismos.
Así, los objetivos son:
Uso y adaptación del balón:
A medida que se desarrollan las capacidades
motrices de la niña o el niño, se reducen los problemas para utilizar el balón.
De todas formas, aún aparecen problemas en el manejo del balón. Para
ejercitar este objetivo, utilizaremos juegos similares a los empleados
con los benjamines o las benjamines; es decir, juegos de familiarización, cambios de
balón y juegos para dominar el uso del balón de balonmano (carreras
de botes, pases y lanzamientos).
Moverse en el terreno:
En esta categoría, además del balón, la niña o niño tiene en cuenta también la portería para orientarse en el terreno
(aún hay que trabajar la relación con los compañeros o compañeras). Utilizaremos
juegos de orientación y serán muy interesantes los juegos sin balón
(obligándoles a fijar su atención en otro elemento).
Relaciones entre los jugadores:
Como ya hemos indicado, el balón ya no
es lo único que atrae la atención de la niña o niño. También se valen de la
meta para moverse en el terreno. Pero aún son egocéntricos o egocéntricas y muchas
veces se estorban entre ellos o ellas para meter gol. Por lo tanto, es muy
importante trabajar la colaboración en esta etapa; para ello utilizaremos
sólo juegos cooperativos, introduciendo más tarde juegos competitivos/cooperativos,
pero siempre haremos hincapié en el aspecto de la colaboración. Importancia
del juego colectivo.
Conocimiento básico del reglamento:
Se reducen los problemas para comprender
las normas. Por lo tanto, la niña o niño conoce el objetivo del juego, así
como las normas principales (saque de puerta, saque de banda, zonas
prohibidas.) De todas formas, suelen continuar haciendo pasos y dobles.
Nuestro objetivo será profundizar en el reglamento, pero lo trabajaremos
siempre mediante el juego.
Conocimiento del cuerpo propio y mejora de
las capacidades físicas:
Los niños o niñas conocen su propio cuerpo, saben
qué son capaces de hacer y qué no. Además ya tienen definida su lateralidad,
por lo que pueden llevarse a cabo todos los tipos de ejercicios, juegos,
lanzamientos, pases, etc.
Educación en valores:
Al igual que en la categoría benjamín,
es algo que deberemos trabajar continuamente, ya que contar con unos
valores adecuados harán que el niño o niña sea mejor persona. Por ello esta
etapa es adecuada para ejercitar el compañerismo, el respeto, la igualdad,
la tolerancia, etc.
Pasarlo bien:
Como ya dijimos para los benjamines o las benjamines, una
de las principales razones para estar en una escuela deportiva es
pasarlo bien. Cumpliremos con nuestro trabajo, pero siempre teniendo
en cuenta este aspecto. Para ello, trataremos de utilizar juegos que
les gusten y de organizar partidillos.
Lograr el ambiente adecuado para el desarrollo
de la sesión:
Es una misión importante del monitor o monitora; debe
lograr la atención de los niños o niñas para poder explicar después los ejercicios
y que los niños o niñas sepan qué tienen que hacer.
Lograr el respeto hacia cada uno de las niñas o niños:
Para que la monitora o monitor consiga el respeto
del niño o niña, debe tratar al niño o niña con respeto, nunca hablarle mal delante
de los demás o las demás, no hacer preguntas inadecuadas, etc.
Ejercitar la autoestima de la niña o niño:
El monitor o monitora valorará el trabajo de los niños o niñas
cuando éste sea realizado convenientemente y cuando no sea así, ofrecerá
consejos y ánimos para mejorar.