Como hemos comentado, mejoran los movimientos corporales, pero a pesar de todo tienen problemas para recibir, dominar, lanzar... el balón.
En estas edades van mejorando la velocidad, la fuerza y la resistencia de los niños y niñas pero aún no debemos ejercitarlas específicamente ya que sus músculos, huesos, tendones, etc. son débiles.
Al trabajar la lateralidad, las niñas y niños habrán de detectar, por medio de diversos ejercicios, cuáles son su mano y pierna hábil.
Es una etapa adecuada para trabajar el Equilibrio y la Coordinación ya que interiorizan rápidamente las habilidades.
En esta etapa cuentan con una gran flexibilidad, por lo que no hará falta trabajarla específicamente. Pueden trabajarse de vez en cuando para ir adquiriendo hábitos adecuados.
Los niños y niñas son capaces de mantener el esfuerzo y aunque están aprendiendo a autorregularse el monitor o monitora ha de estar siempre pendiente porque no saben cuándo parar.
Es una época de gran vitalidad para las niñas y niños y participan con ganas en las actividades que se les plantean.
En la etapa de las actividades concretas, los niños y niñas pasan del juego simbólico (imitaciones de objetos, personajes y posturas) al juego reglado y el deporte.
Por ello, va entendiendo las normas poco a poco; en esta etapa hay que ir dándoles pocas normas y simples, y podremos ir introduciendo poco a poco juegos con reglas más complejas.
Tienen muchas ganas de aprenden y practicar y ponen mucha atención, por eso hay que aprovechar esos momentos para explicar las normas de los juegos y cómo realizar correctamente los ejercicios para que lo interioricen adecuadamente (tomar el tiempo que sea necesario para explicar las normas, así no habrá que volver a explicar de nuevo las normas de ese juego).
Problemas de orientación (aunque aumenta la percepción espacio-temporal, siempre se sitúa en función del balón).
A nivel técnico, el monitor o monitora no podrá ejercitar las acciones de los movimientos técnicos, sólo las posiciones.
A nivel táctico, la niña o niño tendrá problemas para comprender las interacciones entre los jugadores o jugadoras.
Problemas para cooperar (es muy egocéntrico y siempre trata de tener el balón).
Por ello no son capaces de mantener la atención durante mucho tiempo, enseguida empiezan a hablar y se despistan. Por lo tanto, no se enteran de las reglas del juego.
Muestran respeto hacia la persona adulta; por ello, el monitor o monitora habrá de trabajar con cuidado y sentido común, ya que es un punto de referencia para los niños y niñas.